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Mindfulness (conciencia plena)

El Mindfulness o atención plena es una técnica eficaz para reducir el estrés

La Conciencia Plena o mindfulness es una integración de la psicología con el Budismo Zen, una práctica de meditación oriental antigua. Consiste en prestar atención plena a lo que se experimenta en el momento presente sin ejercer ningún tipo de control o valoración sobre el proceso. Se busca que los aspectos emocionales se acepten tal cual son, sin valorarlos o rechazarlos, sin intentar controlarlos o cambiarlos.

Se caracteriza por entrenar a la persona en vivenciar distintos aspectos de la realidad. Por ejemplo, a la hora de comer una fruta, ser capaces de prestar atención a la textura, el color, olor, distintos sabores… De esta manera, la experiencia es más completa y más grata.

Como práctica psicológica, se basa en distintos principios ya conocidos: exposición, autorregulación, cambio de foco de atención… Pero añade, además, un componente positivo de mejora del bienestar percibido, ya que busca que la persona sea capaz de experimentar lo que le rodea de un modo consciente y más completo.

Esta atención está exenta de valoración o juicio. Es decir, la experiencia se acepta sin criticarla o modificarla; se observa y se acepta tal y como es. Siguiendo la tradicion Zen de la que proviene, se diría que los pensamientos pasan como las nubes por el cielo, sin intentar apresarlas ni rechazarlas. Esta actitud ejerce su efecto mediante el principio de exposición, por el cual vamos restando carga emocional a los pensamientos, de tal manera que poco a poco la experiencia interior, el modo de pensar sobre el mundo y nosotros mismos es cada vez más natural y genera menos malestar.

conciencia plena zen

El proceso de aprendizaje parte siempre desde la experiencia sensorial, con técnicas sencillas que ayudan a centrarse en un aspecto de la experiencia y, poco a poco, se va aplicando esta manera de experimentar a otras facetas.

El mindfulness puede entenderse como una práctica, como una forma particular de experimentar las cosas que suceden (dentro y fuera de uno). De esta manera, puede ser un fin en si mismo, tal y como se propugna en algunas escuelas de budismo zen.

Este es un modo de proceder muy beneficioso ya que el sujeto se deshace de implicaciones estériles y cargas emocionales que generan malestar.
Además, inmersos como estamos en un mundo de cambio constante y repleto de actividades, sin tiempo para parar y reflexionar, resulta a veces difícil gozar con lo cotidiano. La práctica de conciencia plena desarrolla la capacidad de centrar la atención y hace posible el disfrute del momento presente, que, al fin y al cabo, es el único que tenemos y el que siempre tenemos.

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