Blog

Consejos psicológicos para la cuarentena

familia que no se relaciona, cada uno con su móvil

Aunque era una situación anunciada, viendo cómo en otros países ha ocurrido, solemos negar la evidencia de lo que nos asusta hasta que es tarde y nos desborda. Se nos presentan semanas de encierro obligado en casa y conviene aprender a manejar las emociones que van a surgir: desde el miedo al aburrimiento, la apatía, la pena o la ansiedad.

Muchos no están acostumbrados a estar mucho tiempo en casa (salvo para dormir) y quizás la falta de actividad les haga mella en el ánimo. Para otros, aunque se consideren “caseros”, el tener que quedarse en casa sin ser su decisión les puede generar ansiedad, o simplemente se les acaban las ideas de en qué emplear tanto tiempo sin caer en volver a revisar las últimas noticias sobre la situación.

Ciertas recomendaciones pueden ayudar a mantener a raya las emociones llamadas negativas (que son buenas y adaptativas si no pasan un límite, pero dejan de ser útiles y pueden ser dañinas si lo sobrepasan).

  • Observa las emociones que estás sintiendo, evalúa de dónde nacen y si estás pensando con objetividad o dejándote llevar por el miedo. ¿Sientes que controlas la situación o que pierdes el control? Acepta lo que sientes, pero recuerda que las emociones las provocas por cómo interpretes lo que ocurre. Es entendible el nerviosismo pero puedes reducirlo si cuestionas de dónde viene en realidad tu miedo.
  • Trata de ser más flexible y comprensivo/a con tus reacciones y las de los demás. Son circunstancias especiales y estamos aprendiendo sobre la marcha. Apoyaos mutuamente según lo vayáis necesitando. Y recuerda que la manera de cada uno de ayudar puede variar, así como de expresar las emociones: estad atentos a las necesidades ajenas y no dudéis en pedir lo que necesitáis.
  • Intenta mantener una actitud positiva, esperanzada y aumenta la paciencia y empatía para hacer más llevadera la convivencia. Que no se pierda el sentido del humor. Esto pasará, mantente bien para cuando acabe.
  • Evita estar pendiente sólo del tema del Covid-19, los avances de la pandemia, comentarios, noticias, etc. infórmate una o dos veces al día de las novedades sólo por fuente oficiales. Mantén mente y cuerpo ocupados el resto de día.
  • No hagas planes a medio plazo. Aun no sabemos cuándo podremos volver a la vida normal, y la frustración puede hacer que se nos haga más difícil aguantar lo que quede. Ten un guion general y ve viviendo el día a día. Puedes imaginar que es una oportunidad de realizar aquellas cosas caseras que solemos aplazar indefinidamente por falta de tiempo (incluido estar de verdad con hijos y pareja). Un paréntesis en nuestras vidas.
  • Establece ciertas rutinas y trata de cumplirlas (sin agobios): si tienes que trabajar ponte un horario y arréglate, para diferenciar las horas de trabajo de las de ocio (ya que el espacio va a ser el mismo). Si convives con más gente acordad cómo os gestionáis (especialmente si hay niños) y respetad este tiempo laboral del otro. Esto incluye organizar y diferenciar también el tiempo de los niños: trabajo escolar y juego. Dentro de lo excepcional hay que vivir con la mayor normalidad posible.
  • No te olvides de hacer ejercicio: tanto si ya era parte de tu rutina, como si no. Pues un estilo de vida sedentario puede perjudicar nuestra salud y afectar a nuestro estado de ánimo. El ejercicio físico, además de tonificar músculos, ayuda al corazón y muchos beneficios corporales, reduce el estrés y mejora el ánimo, gracias a la producción de endorfina, cortisol, serotonina y dopamina. Todo esto contribuye a regular mejor el reloj biológico, dormir mejor, a tener una mejor imagen de nosotros mismos y, por ende, una mejor autoestima.
  • Es fundamental, aunque vivas con gente, reservar momentos para ti. Querer a tu pareja o familia no significa tener que hacerlo todo juntos, y es muy saludable disponer de intimidad y poder estar con uno mismo. Lo fundamental no es tanto tener un espacio físico a solas, como poder estar un rato sin ser interrumpido para poder meditar, leer, revisar las redes sociales, o practicar una actividad que no requiera a nadie más, aunque tengamos a alguien a un metro de distancia.
  • Reflexiona sobre lo que es realmente importante en la vida y lo que es accesorio. Este hecho histórico nos va a hacer replantearnos nuestro estilo de vida y algunos valores morales que teníamos trastocados. Puede ser un buen momento para reconectar con gente que ya no tratabas o para conocer mejor a la gente con la que habitualmente convives. Incluido/a tú mismo/a.
  • Date ánimos y anima a quien decaiga: estamos haciendo entre todos una gran labor contra un enemigo invisible pero voraz. Recuerda por qué nos mantenemos confinados en casa para aguantar mejor las incomodidades. Permítete ciertas licencias y prémiate con sorpresitas y autohalagos por tu esfuerzo. 

Comparte esta entrada

Ir arriba